Hace muchos
años se encontraba, un barco de pesca australiano, en el Océano Pacifico cuando
a lo lejos divisa un yate, por lo que el capitán del barco trata de llamar la
atención del pequeño yate con el altavoz y al no recibir respuesta llama por la
radio. La respuesta es la misma, nada; al ver esto el capitán decide acercarse
para inspeccionar la nave y asegurarse de que todo estuviera bien, pero al
acercarse nota que el mástil esta roto, algo no andaba bien; La cubierta aparecía
en desorden, además de que no parecía ver nadie abordo. Temiendo lo peor,
decide enviar algunos miembros de la tripulación a bordo.
Al subir al
yate los 2 marineros encuentran una pistola, restos de comida ya en estado de
descomposición, unos binoculares, ropa restos de la vela, y al entrar e
inspeccionar el barco se percatan de que la radio no funcionaba, no había
gasolina, además de restos de la vela por todos lados, el timón totalmente
fuera de control y el libro de bitácora se hallaba en su sitio, la última anotación
había sido hacia casi una semana, en otras palabras el yate llevaba alrededor
de 8 días navegando ¡solo!, y a ¡la deriva! y de la tripulación nada, no se halló a nadie, el barco
salvavidas estaba y no había manchas de sangre ni nada que pudiera indicar que
les habría ocurrido.
Al ver esto
los marinero suben al barco y le informan al capitán lo que vieron, así como le entregan el libro de bitácora y la
pistola, la cual ya no tenía balas, y al leer el libro de bitácora, la sorpresa
y el horror que sintieron los tripulantes de aquel modesto barco pesquero no
tuvo límites.
Esto fue lo
que leyeron:
Viernes 4
Abril.
Me encuentro
navegando en el Océano Pacifico rumbo a la Polinesia, estaré a unos 3 días de mi
destino, pero el pronóstico meteorológico indica que hay posibilidad de
tormenta ojala no sea así y que pueda llegar a salvo a mi destino.
Sábado 5
Abril.
Ha
amanecido con lluvia y el pronóstico meteorológico no es muy alentador, con
seguridad habrá una gran tormenta o quizá un huracán, aun así estoy preparado
para ello, ya antes he estado en esta situación y sé que puedo manejarla.
Son las 8
de la noche veo la tormenta acercarse a estribor, tendré una larga noche, me
encuentro a cosa de un dia de la Polinesia, he tratado de llamar al guardacostas
para pedir ayuda pero hay
interferencia, y no logro comunicarme.
Lunes 7
Abril.
Son las 5
de la mañana, luche toda la noche del sábado y la madrugada del domingo con el
huracán, el mástil se ha roto y la vela igual, la radio no funciona, quede muy
exhausto y me quede dormido todo el domingo. Al rato sabré donde estoy.
Son las 7
de la mañana, todo el equipo de navegación incluido el radar y el GPS están dañados,
no sé dónde estoy, afortunadamente tengo un sextante y la brújula funciona.
Son las 3
de la tarde, he ubicado mi posición, estoy a 4 días de las Islas Cook en el
Pacifico, pero lo peor es que al no tener mástil, mis reservar de gasolina
están muy bajas, además de que mis provisiones pronto se acabaran, así que me
quedan dos días a lo sumo y la gasolina en 3, ojala que alguien me encontré antes
de que esto suceda.
Martes 8
Abril.
Son las 8
de la mañana, he logrado ver con los binoculares una isla, aunque al principio
me alegre, por otro lado y según mis cálculos, en el trayecto desde el punto en
donde me encontraba ayer y las Islas Cook no había ninguna isla, y al revisar
el mapa lo he podido constatar, ¡no entiendo!, pero en fin, iré hacia haya, y
pediré ayuda.
Son las 4
de la tarde al acerarme a la Isla he notado, que al parecer, y para mi mala
fortuna, esta deshabitada, no veo ninguna señal de vida, ni tampoco ninguna
embarcación ni nada que indique que haya alguien viviendo ahí, pero hay algo
extraño en esa isla; no logro distinguir ningún relieve, ni montañas, ni cerros,
solo una hilera muy cerrada de palmeras, es como si la isla fuera plana, pero
lo que más me llama la atención es el color de las hojas de las palmeras; es de
un verde obscuro, casi negro, además de que no he visto ninguna gaviota o
pájaro volar por aquí, no lo entiendo, aun así me acercare un poco más.
Son las 7
de la noche, me he detenido a cosa de varios metros de la isla, es casi de
noche, he visto un par de luces rojas que se mueven juntas por la isla, pero
nada más, no hay más luces y todo esta obscuro, solo ese par de luces como si
fueran ojos, que por momentos se detienen y parece que me miran desde allá, al
ver esto y pensando de que un ser humano estuviera ahí, he lanzado una luz de
bengala, pero nada, las luces no se han vuelto a mover. Estaré al pendiente.
Miércoles 9
Abril.
Son las 7
de la mañana, sigo en la misma posición con respecto a la isla, no veo señales
de vida, he decidido rodear la isla y después tal vez desembarcare.
Son las 12
del dia, al rodear la isla he encontrado un yate anclado cerca de la orilla y
he podido ver con los binoculares que hay un bote salvavidas en la playa, he
llamado a los ocupantes y no he recibido respuesta alguna, acabo de lanzar otra
bengala espero respuesta, esperare.
Son las 5
de la tarde y sigo sin ver a los que desembarcaron en la isla, y en el yate no
parece haber nadie, me acercare y lo abordare para averiguar.
Son las 7
de la noche y no hay nadie abordo, pero lo extraño es que la última anotación
en el libro de la bitácora fue hecha hace 4 días y dice: “Son las 11 de la
mañana, iremos a explorar la isla, volveremos antes del anochecer”.
¿Les habrá
paso algo?, Pero al regresar a mi yate he visto nuevamente esas luces rojas que
parece como ojos yendo y viniendo entre las palmeras, ¡qué extraño!, ¿serán los dueños del
yate abandonado?, si es así, ¿porque no han respondido a mis señales con la
bengala?, o ¿porque no han vuelto a su yate desde hace 4 días?.
Jueves 10
Abril.
Es la una
de la tarde y los del yate no han vuelto, he decidido bajar y buscarlos, tal vez
estén en peligro, llevare mi pistola.
Es casi la
media noche, tengo alrededor de una hora que estoy huyendo por mar de la isla,
baje y estuve recorriendo la isla, no encontré a los tripulantes del yate
varado, solo sus pertenencias y pedazos de sus cuerpos, al ver esto trate de
salir de ahí lo más rápido posible pero me perdí en la negrura de esa extraña
isla cuyas palmeras y vegetación son casi negras, pero lo más extraño es que no
percibí ningún ruido, tampoco vi ningún pájaro o animal, solo esas luces rojas
que más bien son ojos que me han estado persiguiendo hasta ahora, los puedo ver
a lo lejos entre la negrura de la noche en medio del Pacifico, se me acaba la
gasolina y las provisiones, no sé qué hacer, no he podido dormir en casi un
dia.
Viernes 11
Abril.
No sé qué
hora es, he perdido la noción del tiempo, estoy varado en medio del Océano
Pacifico, sin combustible y sin alimento, y esos ojos rojos se están acercando
cada vez más, incluso los veo de dia.
He decidido
enfrentarme a mi destino, voy a la cubierta y llevo la pistola, están cada vez más
cerca, no tardan en alcanzarme.
Esto fue la
última anotación en el libro de bitácora del solitario navegante.
Nunca más
se le volvió a ver ni vivo ni muerto.