Friday, 29 April 2016

La Cuidad Blanca




Había 3 amigos que compartían una afición, la exploración arqueológica, cada vez que podían se reunían en vacaciones y se iban a explorar las ruinas arqueológicas. Ya habían estado en todos los sitios de Mexico y Centroamérica, incluso en las que estaban en plena selva, por lo tanto tenía mucha experiencia en supervivencia en dichos lugares, pero había un lugar al que no habían logrado ir, de hecho nadie lo había hecho aún, se trataba de la mítica “Ciudad Blanca”, ciudad maya que se creía estaba ubicada en la selva de Honduras. Estos amigos se habían propuesto encontrarla y ser los primeros en explorarla. Tras varios años de búsqueda y de haber estudiado las antiguas crónicas tanto de los indígenas como de los conquistadores y de arqueólogos lograron al parecer situarla en algún punto en medio de la Mosquitia.
Pues bien, animados con esto comenzaron a planear y a preparar todo lo necesario para la gran aventura, ya que tenía que internarse en la selva por varios días pidieron permiso en sus trabajos y ya con todo arreglado viajaron desde la Ciudad de Mexico hasta San Pedro Sula, Honduras; Una vez ahí en el hotel fueron preparando todo el equipo necesario, como machetes, cámaras de video, equipo fotográfico, tiendas de campaña, linternas, víveres para 10 días, antídoto contra el veneno de víbora, un celular satelital con GPS, por lo que podía comunicarse hasta Mexico desde cualquier lugar de la selva con la esposa de uno de ellos.
Al ver todo aquel equipo y después de haberle dicho al recepcionista del hotel que estarían ausentes por 10 días este les advirtió:
“Amigos, yo  sé que no me harán caso, pero debo decirles que no son los primeros en buscar la Ciudad Blanca, he visto, desde que estoy aquí, a mucha gente, entre aventureros, arqueólogos, buscadores de tesoros, etc., y se internan en la selva ya nunca más vuelven, les pido que no vayan”.
Los 3 amigos al oír esto se vieron los unos a los otros con una sonrisa, y finalmente le dijeron al preocupado recepcionista:
“No se preocupe llevamos todo lo necesario, además de ir con un localizador GPS en un celular satelital llevamos esto (enseñando los machetes)”
El recepcionista moviendo la cabeza en actitud de desaprobación les replico:
Hace una semana los últimos que fueron llevaban armas de fuego y desde entonces no han vuelto.
Después de dicho esto les tomo las llaves  y terminando la conversación les dijo: 
“No vayan”.
Finalmente haciendo caso omiso nuestros exploradores partieron rumbo a la selva. Después de viajar por casi 2 horas en camión y de llegar a un pueblo que estaba en medio de la selva (último punto de civilización), comenzaron a preguntar por un guía o alguien que estuviera dispuesto llevarlos por la selva. La única respuesta de la gente fue silencio e indiferencia.
Al ver esto no les quedo otra que más que emprender el viaje solos. Una vez internándose en la selva al cabo de media dia de camino el que llevaba el celular satelital comenzó a hacer una llamada a su esposa en Mexico, ya que mientras durase el viaje dentro de la selva este se tenía que comunicarse una vez a la una de la tarde y otra más a las diez de la noche todos los días, para que así si en caso de alguna dificultad  pudiera dar aviso a las autoridades, además de que la señora los iba siguiendo por el GPS del celular desde la computadora de su casa.
Todo iba normal hasta que el tercer dia los exploradores dejaron de comunicarse.
Eran las dos de la tarde.
Bueno talvez se les paso, pero aun así decidió encender la computadora y localizarlos por medio del GPS, el cual estaba funcionando, iban moviéndose hacia el punto en el que supuestamente estaba la Ciudad Blanca, esto la tranquilizo y pensó:
Tal vez de les olvido, ya me hablaran”
Pero al pasar las horas y ya casi las ocho de la noche y algo preocupada decide llamar al celular para saber el motivo del retraso en la llamada.
Nada. La llamada entra, suena pero nadie contesta
Ya muy preocupada la mujer continúa marcando sin recibir respuesta alguna
Va a la computadora y la enciende nuevamente y ve como el GPS está señalando la posición de los tres hombres. La señal indica que van en movimiento hacia el punto, pero… que está pasando?, se pregunta. Porque no contestan?. Bueno tal vez llamen a las diez.
Pasaron las diez y no se comunican
La señora ya muy preocupada vuelve a marcar, la única respuesta es como entra la llamada sin que nadie responda. Decide entonces dejar un  mensaje de voz, y de texto y nada, sigue sin obtener ninguna respuesta mientras que el GPS indica que hay movimiento y no se ve nada anormal.
Una y otra vez piensa en llamar a la embajada de Honduras en Mexico o directamente a la embajada de Mexico en Honduras, y diciéndose a sí misma:
“Tal vez fueron asaltados por los indígenas, pensó, pero no, eso no es posible porque los indígenas en esa zona son amigables además de que esa parte de la selva está deshabitada”.
Y si tuvieron un accidente y uno de ellos está herido?.
“Tampoco, ya que según la señal del GPS están en movimiento hacia el lugar donde está la Ciudad Blanca, ya que si alguno de ellos estuviera herido irían de regreso o ya hubieran llamado, pensó”.
En eso la señal se detiene, al ver esto la mujer piensa:
Bueno talvez están acampando y  ya van a dormir.
Tranquilizándose un poco decide dormir un poco.
Al otro dia, al entrar a la computadora y revisar el GPS, nota que se mueve a la dirección a la ciudad Maya, al ver la hora, las 11 de la mañana, decide volver a llamar, la respuesta fue la misma que ayer. El timbre sonando sin que nadie lo conteste, lo mismo al dejar mensajes de voz y de texto.
Así paso un dia más cuando de repente la señal de GPS deja de emitir en el momento en el que supuestamente ya estaba en la Ciudad, al ver esto la mujer trata de llamarlos pero en esta ocasión se da cuenta que la llamada no entra. El teléfono está muerto, no hay señal.
Temiendo lo peor decide pedir ayuda a la embajada de Mexico en Honduras.
Una vez que logra comunicarse con la embajada, explica lo ocurrido, a lo que los diplomáticos comienzan a realizar la búsqueda, pero pasan los días y nada, no hay señal en el GPS y el celular sigue muerto. El ejército Hondureño realiza la búsqueda por helicóptero ya que la zona es muy inaccesible y hacerlo por tierra es muy peligroso.
Después de un mes la búsqueda se da por concluida y los 3 exploradores se les dan por desaparecidos.
Pasados unos días y después de hacer unos trámites en la embajada, llega a su casa y ve que el celular satelital tiene una llamada perdida y por tanto un mensaje de voz el cual llevaba si acaso 1 minuto de haber entrado, al revisarlo con una mezcla de alegría y desesperación abre el mensaje de voz, el cual después de oír la voz de su esposo, casi le da el infarto:
“Estamos en la Ciudad Blanca, te mando una foto”
No habiéndose repuesto ve como llega un foto, la cual, al abrirlo….


Nunca más se volvió a saber de ellos.

¿Quieres ir?




Hace muchos años habían 3 amigos que se encontraban reunidos un fin de semana en la casa de uno de ellos, habían estado bebiendo un poco, cuando la madre del dueño de la casa baja del segundo piso y les dice al grupo de jóvenes que no los quiere más ahí, al ver esto el hijo del dueño de la casa saca a sus amigos, pero era aún temprano, por lo que deciden seguirla en otro lado, pero dónde?, se preguntaban, hasta que uno de ellos dice:
“¿qué les parece si nos vamos a “La Casona”, ahí nadie nos puede molestar””,
¿La Casona?”, que es “La Casona”, preguntaron los demás
A lo que este respondió:
De verdad no saben de “¿La Casona?”
No ya dinos, replicaron los demás,
Bueno “La Casona” es una especie de casa o ex -hacienda abandonada, y está aquí cerca, en el bosque, no está lejos yo se llegar, ¿vamos?
Pues bien, todos estuvieron de acuerdo en ir a “La Casona” y una vez en el coche emprendieron el viaje rumbo al bosque atravesando la Colonia donde vivían.
Tomaron  un camino de doble sentido y en medio de un espeso bosque llegaron, al cabo de 45 minutos más o menos,  a la caseta de entrada al bosque; dicha Caseta estaba abandonada, con las ventanas rotas y llena de grafiti, una vez cruzado aquel punto se adentraron en el bosque y al cabo de un rato llegaron a un camino de terracería, que después de casi 15 minutos los llevo a la “Casona”.
La Casona es una ex – hacienda semiderruida la cual es bastante grande; pues bien, encantados con el lugar comenzaron a hacer una fogata y a beber. Después de un rato uno de ellos dijo:
Oye ¿has entrado en el castillo?,
 ¡Claro!,  contesto el que los había guiado hasta ahí,  ¿qué?, ¿quieren ir?,
Si  ¡Vamos!,
Y al unísono los tres se paran y van hacia “La Casona”, al recorrer la escalofriante ex – hacienda, encontraron algunas habitaciones con paredes muy altas, en las cuales se podían ver varios hoyos de balas, incluso uno de ellos llego a encontrar casquillos vacíos.
Se ve que aquí vienen a fusilar a la gente y luego los cuerpos los entierran ahí en el bosque!, jajajajaja, bromeo uno de ellos.
Al terminar el recorrido que no era mucho, volvieron hacia la fogata y así estuvieron, platicando y bebiendo hasta que a eso de las 2:30 de la mañana comenzaron a sentir una sensación de miedo seguido de un frio que los helo hasta los huesos, en ese momento se hizo el silencio total en el ambiente, entonces los tres se levantaron muy lentamente y comenzaron a voltear muy despacio y con mucho temor hacia todas partes buscando quien sabe qué, pero lo único que veían eran árboles, plantas, el coche, la fogata y “La Casona”, y….  uno de ellos se queda mirando fijamente hacia un punto en la negrura del bosque, sin moverse, los otros dos se voltean a ver hacia donde está mirando su amigo, al ver nada le preguntan:
¿Que ves?,
Por un momento no dijo nada, y después de unos segundos que parecieron una eternidad al fin dijo con un hilo de voz:
 ¡Ahí hay algo entre los arboles!,
Pero ¿qué es?, no vemos nada, le replicaron sus otros dos amigos,
Al cabo de un momento y sin decir nada da dos pasos atrás y finalmente dice:
¡Ahí viene!
 Vuelven a voltear los otros dos y no ven nada
Ahí no hay nada volvieron a replicar, pero el amigo siguió repitiendo lo mismo:
¡Ahí viene! 
y mientras lo estaban calmando, es cuando comenzaron a sentir nuevamente ese frio que les helaba la sangre y empezaron a sentir un pavor insoportable, pero al mismo tiempo algo los forzaba a mirar atrás hacia el lugar donde su amigo señalaba con la mirada y lo que vieron los acabo petrificar; A lo lejos vieron como una figura blanca,  que emitía luz iba moviéndose entre los árboles, iba zigzagueando muy despacio, y en dirección hacia ellos; debido a la lejanía al principio no supieron que era, pero como se fue acercando pudieron distinguirlo mejor; era una mujer con un vestido blanco muy brillante, cabello negro, pero la cara la tenía como borrada y sin facciones, en lugar de boca tenía un hoyo negro y como ojos tenía dos luces rojas muy brillantes, no le alcanzaron a ver los pies, al parecer flotaba; pero el miedo los tenia paralizados, querían correr pero no podían, el espectro siguió su camino hacia ellos y al llegar a donde estaban se detiene a unos dos metros de ellos, y es cuando les dice:
“¿Quieren ir?”
Tras decir esto fue desvaneciéndose por completo. Después de unos momentos los amigos reaccionaron, lo primero que hicieron, fue correr lejos de ahí, olvidando todo; después de un rato uno de ellos se logra tranquilizar un poco y decide regresar por el coche y las cosa amen de apagar la fogata, así lo hace mientras los otros dos esperan más muertos de miedo que nada. Una vez en el coche y en camino de vuelta a casa deciden no contar lo que vieron a nadie.
Como era de esperarse el resto de la noche los tres amigos no pudieron dormir y por el resto del dia no salieron de sus casas, fue al otro dia y ya vencidos por el sueño que pudieron dormir. Pero exactamente a las 2:30 de la mañana uno de ellos despierta de súbito, no sabe porque pero empieza a experimentar un miedo indescriptible seguido de un viento frio que le cala hasta los huesos, en eso, siente una fuerza que no puede explicar y que lo obliga a levantarse y voltear hacia la pared izquierda de la puerta de entrada de su cuarto, cuando ante sus ojos y con un miedo que lo paraliza ve como el espectro de la mujer que, vieron cerca de “La Casona”, comenzó a aparecer y a situarse frente a él y  una vez al pie de su cama le dice:
¿Quieres ir?
¿A dónde? Replico con dificultad y con un hilo de voz,
¡Ahí donde estoy! , Contesto la mujer,
¿Pero dónde?, repitió con temor
¡Yo te llevo!
¿Y mis amigos?, ¿porque no les dices a uno de ellos?, ¿porque a mí?
Y sin decir nada el espectro desaparece, y es cuando comienza a sentir que algo lo impulsaba fuera de la cama, era una fuerza que no podía controlar pero que lo obligaba a ir afuera, se arregló, tomo una linterna, una bolsa y una pala, sin saber porque lo hacía, tomo las llaves del coche y condujo hasta “La Casona”. Una vez ahí, baja del coche, toma las cosas y comienza a caminar, pero a pesar de su miedo no podía echar marcha hacia atrás, algo lo obligaba a seguir sin saber a dónde, guiado por una fuerza que lo llevaba. Después de un tiempo de caminar en el bosque encuentra una cueva que era un poco angosta y no muy alta, entra y al cabo de un rato y ayudado por la linterna encuentra a alguien acostado boca arriba, al acercarse e iluminar ve el cuerpo de una mujer joven, vestida con un camisón blanco impecable hasta los pies, pero al iluminar su rostro nota que además de ser muy bonita, que está viva!, de hecho todo el cuerpo parece de una mujer durmiendo.
¡No lo puedo creer!, ¿qué está pasando?, se dijo a si mismo
¿Cómo llegue aquí?
En eso la mujer abre los ojos, voltea la cara y lo ve, al hacer contacto con sus ojos, sonríe dulcemente, se levanta y le dice:
“! Gracias!”
Y en ese momento se desvanece ante sus ojos. Después de reponerse un poco de la impresión vuelve a iluminar el mismo lugar donde estaba la mujer y ve nuevamente el cuerpo en el piso en la misma posición en el que lo había encontrado, pero para su horrorosa sorpresa esta ves ve un esqueleto con un camisón roto y sucio por el tiempo, da dos pasos atrás y se tapa la boca para contener el grito de terror, y en eso estaba cuando oye en su cabeza la voz de la mujer diciéndole: “¡sácame de aquí, por favor!”, después de unos momentos y de haberse calmado un poco, va tomando los huesos con sumo cuidado y los coloca dentro de la bolsa de plástico que llevaba, sale del hoyo y una vez fuera de la curva, sin saber qué hacer y a donde ir, ve nuevamente a la mujer a cosa de dos metros de donde estaba, lo mira, y dándose la media vuelta comienza a caminar internándose en la obscuridad de aquel lúgubre bosque.
Al cabo de un rato de seguirla, llegan a un panteón abandonado, una vez ahí la chica, sabiendo a donde ir, llega a una tumba la señala, y dice:
¡Ahí por favor!
¿Quieres que cave y que te entierre ahí?
Si, dice ella, es mi madre y llevamos el mismo nombre, ¡Quiero descansar ahí con ella!
Entonces tomando la pala comienza a cavar  hasta encontrar un ataúd de madera, lo abre y encuentra el esqueleto de la madre de la chica, deposita el de ella ahí y lo vuelve a enterrar, y al terminar de rezar  ella le dice:
¡Gracias!”
Y sonriendo ve como desaparece lentamente de su vista.
Desde ese entonces este chico lleva una rosa blanca a su tumba cada año en la misma fecha en señal de respeto.