Hace muchos
años habían 3 amigos que se encontraban reunidos un fin de semana en la casa de
uno de ellos, habían estado bebiendo un poco, cuando la madre del dueño de la
casa baja del segundo piso y les dice al grupo de jóvenes que no los quiere más
ahí, al ver esto el hijo del dueño de la casa saca a sus amigos, pero era aún
temprano, por lo que deciden seguirla en otro lado, pero dónde?, se
preguntaban, hasta que uno de ellos dice:
“¿qué les
parece si nos vamos a “La Casona”, ahí nadie nos puede molestar””,
¿La
Casona?”, que es “La Casona”, preguntaron los demás
A lo que
este respondió:
De verdad
no saben de “¿La Casona?”
No ya
dinos, replicaron los demás,
Bueno “La
Casona” es una especie de casa o ex -hacienda abandonada, y está aquí cerca, en
el bosque, no está lejos yo se llegar, ¿vamos?
Pues bien,
todos estuvieron de acuerdo en ir a “La Casona” y una vez en el coche
emprendieron el viaje rumbo al bosque atravesando la Colonia donde vivían.
Tomaron un camino de doble sentido y en medio de un
espeso bosque llegaron, al cabo de 45 minutos más o menos, a la caseta de entrada al bosque; dicha
Caseta estaba abandonada, con las ventanas rotas y llena de grafiti, una vez
cruzado aquel punto se adentraron en el bosque y al cabo de un rato llegaron a
un camino de terracería, que después de casi 15 minutos los llevo a la “Casona”.
La Casona
es una ex – hacienda semiderruida la cual es bastante grande; pues bien,
encantados con el lugar comenzaron a hacer una fogata y a beber. Después de un
rato uno de ellos dijo:
Oye ¿has
entrado en el castillo?,
¡Claro!, contesto el que los había guiado hasta ahí, ¿qué?, ¿quieren ir?,
Si ¡Vamos!,
Y al unísono
los tres se paran y van hacia “La Casona”, al recorrer la escalofriante ex –
hacienda, encontraron algunas habitaciones con paredes muy altas, en las cuales
se podían ver varios hoyos de balas, incluso uno de ellos llego a encontrar
casquillos vacíos.
Se ve que
aquí vienen a fusilar a la gente y luego los cuerpos los entierran ahí en el
bosque!, jajajajaja, bromeo uno de ellos.
Al terminar
el recorrido que no era mucho, volvieron hacia la fogata y así estuvieron,
platicando y bebiendo hasta que a eso de las 2:30 de la mañana comenzaron a
sentir una sensación de miedo seguido de un frio que los helo hasta los huesos,
en ese momento se hizo el silencio total en el ambiente, entonces los tres se
levantaron muy lentamente y comenzaron a voltear muy despacio y con mucho temor
hacia todas partes buscando quien sabe qué, pero lo único que veían eran árboles,
plantas, el coche, la fogata y “La Casona”, y….
uno de ellos se queda mirando fijamente hacia un punto en la negrura del
bosque, sin moverse, los otros dos se voltean a ver hacia donde está mirando su
amigo, al ver nada le preguntan:
¿Que ves?,
Por un
momento no dijo nada, y después de unos segundos que parecieron una eternidad
al fin dijo con un hilo de voz:
¡Ahí hay algo entre los arboles!,
Pero ¿qué
es?, no vemos nada, le replicaron sus otros dos amigos,
Al cabo de
un momento y sin decir nada da dos pasos atrás y finalmente dice:
¡Ahí viene!
Vuelven a voltear los otros dos y no ven nada
Ahí no hay
nada volvieron a replicar, pero el amigo siguió repitiendo lo mismo:
¡Ahí viene!
y mientras
lo estaban calmando, es cuando comenzaron a sentir nuevamente ese frio que les
helaba la sangre y empezaron a sentir un pavor insoportable, pero al mismo
tiempo algo los forzaba a mirar atrás hacia el lugar donde su amigo señalaba
con la mirada y lo que vieron los acabo petrificar; A lo lejos vieron como una
figura blanca, que emitía luz iba
moviéndose entre los árboles, iba zigzagueando muy despacio, y en dirección
hacia ellos; debido a la lejanía al principio no supieron que era, pero como se
fue acercando pudieron distinguirlo mejor; era una mujer con un vestido blanco
muy brillante, cabello negro, pero la cara la tenía como borrada y sin
facciones, en lugar de boca tenía un hoyo negro y como ojos tenía dos luces
rojas muy brillantes, no le alcanzaron a ver los pies, al parecer flotaba; pero
el miedo los tenia paralizados, querían correr pero no podían, el espectro
siguió su camino hacia ellos y al llegar a donde estaban se detiene a unos dos
metros de ellos, y es cuando les dice:
“¿Quieren
ir?”
Tras decir
esto fue desvaneciéndose por completo. Después de unos momentos los amigos
reaccionaron, lo primero que hicieron, fue correr lejos de ahí, olvidando todo;
después de un rato uno de ellos se logra tranquilizar un poco y decide regresar
por el coche y las cosa amen de apagar la fogata, así lo hace mientras los
otros dos esperan más muertos de miedo que nada. Una vez en el coche y en
camino de vuelta a casa deciden no contar lo que vieron a nadie.
Como era de
esperarse el resto de la noche los tres amigos no pudieron dormir y por el
resto del dia no salieron de sus casas, fue al otro dia y ya vencidos por el sueño
que pudieron dormir. Pero exactamente a las 2:30 de la mañana uno de ellos
despierta de súbito, no sabe porque pero empieza a experimentar un miedo
indescriptible seguido de un viento frio que le cala hasta los huesos, en eso, siente
una fuerza que no puede explicar y que lo obliga a levantarse y voltear hacia
la pared izquierda de la puerta de entrada de su cuarto, cuando ante sus ojos y
con un miedo que lo paraliza ve como el espectro de la mujer que, vieron cerca
de “La Casona”, comenzó a aparecer y a situarse frente a él y una vez al pie de su cama le dice:
¿Quieres
ir?
¿A dónde?
Replico con dificultad y con un hilo de voz,
¡Ahí donde
estoy! , Contesto la mujer,
¿Pero dónde?,
repitió con temor
¡Yo te llevo!
¿Y mis
amigos?, ¿porque no les dices a uno de ellos?, ¿porque a mí?
Y sin decir
nada el espectro desaparece, y es cuando comienza a sentir que algo lo
impulsaba fuera de la cama, era una fuerza que no podía controlar pero que lo
obligaba a ir afuera, se arregló, tomo una linterna, una bolsa y una pala, sin
saber porque lo hacía, tomo las llaves del coche y condujo hasta “La Casona”. Una
vez ahí, baja del coche, toma las cosas y comienza a caminar, pero a pesar de
su miedo no podía echar marcha hacia atrás, algo lo obligaba a seguir sin saber
a dónde, guiado por una fuerza que lo llevaba. Después de un tiempo de caminar
en el bosque encuentra una cueva que era un poco angosta y no muy alta, entra y
al cabo de un rato y ayudado por la linterna encuentra a alguien acostado boca
arriba, al acercarse e iluminar ve el cuerpo de una mujer joven, vestida con un
camisón blanco impecable hasta los pies, pero al iluminar su rostro nota que
además de ser muy bonita, que está viva!, de hecho todo el cuerpo parece de una
mujer durmiendo.
¡No lo puedo
creer!, ¿qué está pasando?, se dijo a si mismo
¿Cómo
llegue aquí?
En eso la
mujer abre los ojos, voltea la cara y lo ve, al hacer contacto con sus ojos,
sonríe dulcemente, se levanta y le dice:
“! Gracias!”
Y en ese
momento se desvanece ante sus ojos. Después de reponerse un poco de la
impresión vuelve a iluminar el mismo lugar donde estaba la mujer y ve
nuevamente el cuerpo en el piso en la misma posición en el que lo había
encontrado, pero para su horrorosa sorpresa esta ves ve un esqueleto con un camisón
roto y sucio por el tiempo, da dos pasos atrás y se tapa la boca para contener
el grito de terror, y en eso estaba cuando oye en su cabeza la voz de la mujer
diciéndole: “¡sácame de
aquí, por favor!”, después de unos momentos y de haberse calmado un poco, va
tomando los huesos con sumo cuidado y los coloca dentro de la bolsa de plástico
que llevaba, sale del hoyo y una vez fuera de la curva, sin saber qué hacer y a
donde ir, ve nuevamente a la mujer a cosa de dos metros de donde estaba, lo
mira, y dándose la media vuelta comienza a caminar internándose en la
obscuridad de aquel lúgubre bosque.
Al cabo de
un rato de seguirla, llegan a un panteón abandonado, una vez ahí la chica,
sabiendo a donde ir, llega a una tumba la señala, y dice:
¡Ahí por
favor!
¿Quieres
que cave y que te entierre ahí?
Si, dice
ella, es mi madre y llevamos el mismo nombre, ¡Quiero descansar ahí con ella!
Entonces
tomando la pala comienza a cavar hasta
encontrar un ataúd de madera, lo abre y encuentra el esqueleto de la madre de
la chica, deposita el de ella ahí y lo vuelve a enterrar, y al terminar de
rezar ella le dice:
“¡Gracias!”
Y sonriendo
ve como desaparece lentamente de su vista.
Desde ese
entonces este chico lleva una rosa blanca a su tumba cada año en la misma fecha
en señal de respeto.
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