Friday, 29 April 2016

¿Quieres ir?




Hace muchos años habían 3 amigos que se encontraban reunidos un fin de semana en la casa de uno de ellos, habían estado bebiendo un poco, cuando la madre del dueño de la casa baja del segundo piso y les dice al grupo de jóvenes que no los quiere más ahí, al ver esto el hijo del dueño de la casa saca a sus amigos, pero era aún temprano, por lo que deciden seguirla en otro lado, pero dónde?, se preguntaban, hasta que uno de ellos dice:
“¿qué les parece si nos vamos a “La Casona”, ahí nadie nos puede molestar””,
¿La Casona?”, que es “La Casona”, preguntaron los demás
A lo que este respondió:
De verdad no saben de “¿La Casona?”
No ya dinos, replicaron los demás,
Bueno “La Casona” es una especie de casa o ex -hacienda abandonada, y está aquí cerca, en el bosque, no está lejos yo se llegar, ¿vamos?
Pues bien, todos estuvieron de acuerdo en ir a “La Casona” y una vez en el coche emprendieron el viaje rumbo al bosque atravesando la Colonia donde vivían.
Tomaron  un camino de doble sentido y en medio de un espeso bosque llegaron, al cabo de 45 minutos más o menos,  a la caseta de entrada al bosque; dicha Caseta estaba abandonada, con las ventanas rotas y llena de grafiti, una vez cruzado aquel punto se adentraron en el bosque y al cabo de un rato llegaron a un camino de terracería, que después de casi 15 minutos los llevo a la “Casona”.
La Casona es una ex – hacienda semiderruida la cual es bastante grande; pues bien, encantados con el lugar comenzaron a hacer una fogata y a beber. Después de un rato uno de ellos dijo:
Oye ¿has entrado en el castillo?,
 ¡Claro!,  contesto el que los había guiado hasta ahí,  ¿qué?, ¿quieren ir?,
Si  ¡Vamos!,
Y al unísono los tres se paran y van hacia “La Casona”, al recorrer la escalofriante ex – hacienda, encontraron algunas habitaciones con paredes muy altas, en las cuales se podían ver varios hoyos de balas, incluso uno de ellos llego a encontrar casquillos vacíos.
Se ve que aquí vienen a fusilar a la gente y luego los cuerpos los entierran ahí en el bosque!, jajajajaja, bromeo uno de ellos.
Al terminar el recorrido que no era mucho, volvieron hacia la fogata y así estuvieron, platicando y bebiendo hasta que a eso de las 2:30 de la mañana comenzaron a sentir una sensación de miedo seguido de un frio que los helo hasta los huesos, en ese momento se hizo el silencio total en el ambiente, entonces los tres se levantaron muy lentamente y comenzaron a voltear muy despacio y con mucho temor hacia todas partes buscando quien sabe qué, pero lo único que veían eran árboles, plantas, el coche, la fogata y “La Casona”, y….  uno de ellos se queda mirando fijamente hacia un punto en la negrura del bosque, sin moverse, los otros dos se voltean a ver hacia donde está mirando su amigo, al ver nada le preguntan:
¿Que ves?,
Por un momento no dijo nada, y después de unos segundos que parecieron una eternidad al fin dijo con un hilo de voz:
 ¡Ahí hay algo entre los arboles!,
Pero ¿qué es?, no vemos nada, le replicaron sus otros dos amigos,
Al cabo de un momento y sin decir nada da dos pasos atrás y finalmente dice:
¡Ahí viene!
 Vuelven a voltear los otros dos y no ven nada
Ahí no hay nada volvieron a replicar, pero el amigo siguió repitiendo lo mismo:
¡Ahí viene! 
y mientras lo estaban calmando, es cuando comenzaron a sentir nuevamente ese frio que les helaba la sangre y empezaron a sentir un pavor insoportable, pero al mismo tiempo algo los forzaba a mirar atrás hacia el lugar donde su amigo señalaba con la mirada y lo que vieron los acabo petrificar; A lo lejos vieron como una figura blanca,  que emitía luz iba moviéndose entre los árboles, iba zigzagueando muy despacio, y en dirección hacia ellos; debido a la lejanía al principio no supieron que era, pero como se fue acercando pudieron distinguirlo mejor; era una mujer con un vestido blanco muy brillante, cabello negro, pero la cara la tenía como borrada y sin facciones, en lugar de boca tenía un hoyo negro y como ojos tenía dos luces rojas muy brillantes, no le alcanzaron a ver los pies, al parecer flotaba; pero el miedo los tenia paralizados, querían correr pero no podían, el espectro siguió su camino hacia ellos y al llegar a donde estaban se detiene a unos dos metros de ellos, y es cuando les dice:
“¿Quieren ir?”
Tras decir esto fue desvaneciéndose por completo. Después de unos momentos los amigos reaccionaron, lo primero que hicieron, fue correr lejos de ahí, olvidando todo; después de un rato uno de ellos se logra tranquilizar un poco y decide regresar por el coche y las cosa amen de apagar la fogata, así lo hace mientras los otros dos esperan más muertos de miedo que nada. Una vez en el coche y en camino de vuelta a casa deciden no contar lo que vieron a nadie.
Como era de esperarse el resto de la noche los tres amigos no pudieron dormir y por el resto del dia no salieron de sus casas, fue al otro dia y ya vencidos por el sueño que pudieron dormir. Pero exactamente a las 2:30 de la mañana uno de ellos despierta de súbito, no sabe porque pero empieza a experimentar un miedo indescriptible seguido de un viento frio que le cala hasta los huesos, en eso, siente una fuerza que no puede explicar y que lo obliga a levantarse y voltear hacia la pared izquierda de la puerta de entrada de su cuarto, cuando ante sus ojos y con un miedo que lo paraliza ve como el espectro de la mujer que, vieron cerca de “La Casona”, comenzó a aparecer y a situarse frente a él y  una vez al pie de su cama le dice:
¿Quieres ir?
¿A dónde? Replico con dificultad y con un hilo de voz,
¡Ahí donde estoy! , Contesto la mujer,
¿Pero dónde?, repitió con temor
¡Yo te llevo!
¿Y mis amigos?, ¿porque no les dices a uno de ellos?, ¿porque a mí?
Y sin decir nada el espectro desaparece, y es cuando comienza a sentir que algo lo impulsaba fuera de la cama, era una fuerza que no podía controlar pero que lo obligaba a ir afuera, se arregló, tomo una linterna, una bolsa y una pala, sin saber porque lo hacía, tomo las llaves del coche y condujo hasta “La Casona”. Una vez ahí, baja del coche, toma las cosas y comienza a caminar, pero a pesar de su miedo no podía echar marcha hacia atrás, algo lo obligaba a seguir sin saber a dónde, guiado por una fuerza que lo llevaba. Después de un tiempo de caminar en el bosque encuentra una cueva que era un poco angosta y no muy alta, entra y al cabo de un rato y ayudado por la linterna encuentra a alguien acostado boca arriba, al acercarse e iluminar ve el cuerpo de una mujer joven, vestida con un camisón blanco impecable hasta los pies, pero al iluminar su rostro nota que además de ser muy bonita, que está viva!, de hecho todo el cuerpo parece de una mujer durmiendo.
¡No lo puedo creer!, ¿qué está pasando?, se dijo a si mismo
¿Cómo llegue aquí?
En eso la mujer abre los ojos, voltea la cara y lo ve, al hacer contacto con sus ojos, sonríe dulcemente, se levanta y le dice:
“! Gracias!”
Y en ese momento se desvanece ante sus ojos. Después de reponerse un poco de la impresión vuelve a iluminar el mismo lugar donde estaba la mujer y ve nuevamente el cuerpo en el piso en la misma posición en el que lo había encontrado, pero para su horrorosa sorpresa esta ves ve un esqueleto con un camisón roto y sucio por el tiempo, da dos pasos atrás y se tapa la boca para contener el grito de terror, y en eso estaba cuando oye en su cabeza la voz de la mujer diciéndole: “¡sácame de aquí, por favor!”, después de unos momentos y de haberse calmado un poco, va tomando los huesos con sumo cuidado y los coloca dentro de la bolsa de plástico que llevaba, sale del hoyo y una vez fuera de la curva, sin saber qué hacer y a donde ir, ve nuevamente a la mujer a cosa de dos metros de donde estaba, lo mira, y dándose la media vuelta comienza a caminar internándose en la obscuridad de aquel lúgubre bosque.
Al cabo de un rato de seguirla, llegan a un panteón abandonado, una vez ahí la chica, sabiendo a donde ir, llega a una tumba la señala, y dice:
¡Ahí por favor!
¿Quieres que cave y que te entierre ahí?
Si, dice ella, es mi madre y llevamos el mismo nombre, ¡Quiero descansar ahí con ella!
Entonces tomando la pala comienza a cavar  hasta encontrar un ataúd de madera, lo abre y encuentra el esqueleto de la madre de la chica, deposita el de ella ahí y lo vuelve a enterrar, y al terminar de rezar  ella le dice:
¡Gracias!”
Y sonriendo ve como desaparece lentamente de su vista.
Desde ese entonces este chico lleva una rosa blanca a su tumba cada año en la misma fecha en señal de respeto.



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