Había 3 amigos que compartían una afición, la exploración arqueológica, cada vez que podían se reunían en vacaciones y se iban a explorar las ruinas arqueológicas. Ya habían estado en todos los sitios de Mexico y Centroamérica, incluso en las que estaban en plena selva, por lo tanto tenía mucha experiencia en supervivencia en dichos lugares, pero había un lugar al que no habían logrado ir, de hecho nadie lo había hecho aún, se trataba de la mítica “Ciudad Blanca”, ciudad maya que se creía estaba ubicada en la selva de Honduras. Estos amigos se habían propuesto encontrarla y ser los primeros en explorarla. Tras varios años de búsqueda y de haber estudiado las antiguas crónicas tanto de los indígenas como de los conquistadores y de arqueólogos lograron al parecer situarla en algún punto en medio de la Mosquitia.
Pues bien, animados con esto comenzaron a planear y a preparar todo lo necesario para la gran aventura, ya que tenía que internarse en la selva por varios días pidieron permiso en sus trabajos y ya con todo arreglado viajaron desde la Ciudad de Mexico hasta San Pedro Sula, Honduras; Una vez ahí en el hotel fueron preparando todo el equipo necesario, como machetes, cámaras de video, equipo fotográfico, tiendas de campaña, linternas, víveres para 10 días, antídoto contra el veneno de víbora, un celular satelital con GPS, por lo que podía comunicarse hasta Mexico desde cualquier lugar de la selva con la esposa de uno de ellos.
Al ver todo aquel equipo y después de haberle dicho al recepcionista del hotel que estarían ausentes por 10 días este les advirtió:
“Amigos, yo sé que no me harán caso, pero debo decirles que no son los primeros en buscar la Ciudad Blanca, he visto, desde que estoy aquí, a mucha gente, entre aventureros, arqueólogos, buscadores de tesoros, etc., y se internan en la selva ya nunca más vuelven, les pido que no vayan”.
Los 3 amigos al oír esto se vieron los unos a los otros con una sonrisa, y finalmente le dijeron al preocupado recepcionista:
“No se preocupe llevamos todo lo necesario, además de ir con un localizador GPS en un celular satelital llevamos esto (enseñando los machetes)”
El recepcionista moviendo la cabeza en actitud de desaprobación les replico:
Hace una semana los últimos que fueron llevaban armas de fuego y desde entonces no han vuelto.
Después de dicho esto les tomo las llaves y terminando la conversación les dijo:
“No vayan”.
Finalmente haciendo caso omiso nuestros exploradores partieron rumbo a la selva. Después de viajar por casi 2 horas en camión y de llegar a un pueblo que estaba en medio de la selva (último punto de civilización), comenzaron a preguntar por un guía o alguien que estuviera dispuesto llevarlos por la selva. La única respuesta de la gente fue silencio e indiferencia.
Al ver esto no les quedo otra que más que emprender el viaje solos. Una vez internándose en la selva al cabo de media dia de camino el que llevaba el celular satelital comenzó a hacer una llamada a su esposa en Mexico, ya que mientras durase el viaje dentro de la selva este se tenía que comunicarse una vez a la una de la tarde y otra más a las diez de la noche todos los días, para que así si en caso de alguna dificultad pudiera dar aviso a las autoridades, además de que la señora los iba siguiendo por el GPS del celular desde la computadora de su casa.
Todo iba normal hasta que el tercer dia los exploradores dejaron de comunicarse.
Eran las dos de la tarde.
Bueno talvez se les paso, pero aun así decidió encender la computadora y localizarlos por medio del GPS, el cual estaba funcionando, iban moviéndose hacia el punto en el que supuestamente estaba la Ciudad Blanca, esto la tranquilizo y pensó:
Tal vez de les olvido, ya me hablaran”
Pero al pasar las horas y ya casi las ocho de la noche y algo preocupada decide llamar al celular para saber el motivo del retraso en la llamada.
Nada. La llamada entra, suena pero nadie contesta
Ya muy preocupada la mujer continúa marcando sin recibir respuesta alguna
Va a la computadora y la enciende nuevamente y ve como el GPS está señalando la posición de los tres hombres. La señal indica que van en movimiento hacia el punto, pero… que está pasando?, se pregunta. Porque no contestan?. Bueno tal vez llamen a las diez.
Pasaron las diez y no se comunican
La señora ya muy preocupada vuelve a marcar, la única respuesta es como entra la llamada sin que nadie responda. Decide entonces dejar un mensaje de voz, y de texto y nada, sigue sin obtener ninguna respuesta mientras que el GPS indica que hay movimiento y no se ve nada anormal.
Una y otra vez piensa en llamar a la embajada de Honduras en Mexico o directamente a la embajada de Mexico en Honduras, y diciéndose a sí misma:
“Tal vez fueron asaltados por los indígenas, pensó, pero no, eso no es posible porque los indígenas en esa zona son amigables además de que esa parte de la selva está deshabitada”.
Y si tuvieron un accidente y uno de ellos está herido?.
“Tampoco, ya que según la señal del GPS están en movimiento hacia el lugar donde está la Ciudad Blanca, ya que si alguno de ellos estuviera herido irían de regreso o ya hubieran llamado, pensó”.
En eso la señal se detiene, al ver esto la mujer piensa:
Bueno talvez están acampando y ya van a dormir.
Tranquilizándose un poco decide dormir un poco.
Al otro dia, al entrar a la computadora y revisar el GPS, nota que se mueve a la dirección a la ciudad Maya, al ver la hora, las 11 de la mañana, decide volver a llamar, la respuesta fue la misma que ayer. El timbre sonando sin que nadie lo conteste, lo mismo al dejar mensajes de voz y de texto.
Así paso un dia más cuando de repente la señal de GPS deja de emitir en el momento en el que supuestamente ya estaba en la Ciudad, al ver esto la mujer trata de llamarlos pero en esta ocasión se da cuenta que la llamada no entra. El teléfono está muerto, no hay señal.
Temiendo lo peor decide pedir ayuda a la embajada de Mexico en Honduras.
Una vez que logra comunicarse con la embajada, explica lo ocurrido, a lo que los diplomáticos comienzan a realizar la búsqueda, pero pasan los días y nada, no hay señal en el GPS y el celular sigue muerto. El ejército Hondureño realiza la búsqueda por helicóptero ya que la zona es muy inaccesible y hacerlo por tierra es muy peligroso.
Después de un mes la búsqueda se da por concluida y los 3 exploradores se les dan por desaparecidos.
Pasados unos días y después de hacer unos trámites en la embajada, llega a su casa y ve que el celular satelital tiene una llamada perdida y por tanto un mensaje de voz el cual llevaba si acaso 1 minuto de haber entrado, al revisarlo con una mezcla de alegría y desesperación abre el mensaje de voz, el cual después de oír la voz de su esposo, casi le da el infarto:
“Estamos en la Ciudad Blanca, te mando una foto”
No habiéndose repuesto ve como llega un foto, la cual, al abrirlo….
Nunca más se volvió a saber de ellos.
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